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MURALES-WALL
WORKS:
No
es fácil actualmente encontrar pintores que osen enfrentarse al reto
de pintar obra de grandes dimensiones y temática realista y mucho
menos aún que lo hagan con una técnica, una composición tan cuidada
como los que caracterizan a José Carlos Guerra. Es quizás por eso
que al contemplar sus grandes cuadros colgados en aquellos lugares
para los que fueron concebidos se nos vengan a la mente obras que
fueron realizadas muchos siglos atrás, cuando la pintura se acoplaba
con toda perfección al marco arquitectónico ideado para tal fin.
Dentro de la trayectoria “muralísta” de Guerra, que llamaremos así
por ser obras cuyo aspecto nos recuerda más a las obras realizadas
directamente sobre la pared que a lo que realmente son, es decir,
obra sobre tabla, lienzo o arpillera, podemos encontrar dos
corrientes perfectamente definidas. Por una parte están los murales
de temática histórica en los que se narran hechos y leyendas
medievales. En
ellos Guerra hace un homenaje
a los artistas del primer Renacimiento italiano situando las figuras
de reyes, templarios, damas y guerreros en perspectivas propias de
esos momentos, con multitudes de personajes en segundo plano para
dar profundidad en las escenas de batalla, movimiento “contenido”
en las escenas de corte, en las que los personajes del fondo se
alinean perfectamente dando sensación de solemnidad y sin que falten
detalles tan del gusto de esa época y tan utilizados por los
artistas de fines del Gótico y del Quattrocento para construir el
espacio como pueden ser los suelos en damero.
Por otra parte tenemos los murales que podríamos llamar
de temática social en los que se representan distintas etapas del
trabajo agrícola. En ellos, con una técnica mucho más expresionista
se nos muestran una serie de retratos de trabajadores del campo en
los que el artista no duda en reflejar toda la dureza el trabajo que
realizan. Rostros de trazos rígidos, curtidos por el sol, caras
silenciosas en cuyos rasgos se muestra la amargura del que sabe que
no puede escapar a su destino. Todo eso representado con colores muy
vivos, y pincelada muy expresiva, pero sin apenas hacer concesiones
a la alegría, dejando entrever una vez más ese sentimiento trágico
que destilan la mayoría de las obras
de este autor.
Mar
Goizueta
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